Entre gustos
Cuando David me invitó a ir a probar un violín en Sotheby's, me emocioné. Nunca había estado en una casa de subastas y la idea de ver y poder tocar y oler algunos de los violines más preciados del mundo me llenó de agua la boca. El único problema era que hasta ese entonces no tenía ni idea de violines.
El violín en cuestión era un Steiner, o Stainer, de Jakob o Jacobus, escrito al parecer según el estado de ánimo de quien llevara el nombre. Los violines de Jakob Steiner -dejémoslo en su ortografía alemana- fueron famosos desde que su creador estuviera en vida durante el siglo XVII. Los Steiner se diferencian de los otros violines por el cuerpo bastante más curvo adelante y atrás, una cualidad que los liga a los Amati. Bach usaba un Steiner; también Mozart tuvo su parte en que el precio se disparara en el siglo XIX hasta costar cuatro veces más que un Stradivarius. Pero esa moda pasó. Aunque sigo sin saber cuánto cuesta dicho violín, parece que ya no le llega ni a los tobillos al precio de un Strad o de un Guarnieri.
Una vez ubicados en un cubículo de prueba, David sacó su violín y comenzó a tocarlo para que me acostumbrara al sonido del Ornati, un violín de ascendencia Guarnieri hecho probablemente hacia comienzos del siglo XX. A esas alturas todavía temía no encontrar diferencia alguna: para mí un violín sonaba a violín. Tal vez el violín de los gitanos sonara diferente, pero eso era otra cosa. Cerré los ojos y me dispuse a oír. Cuál no sería mi sorpresa cuando empezó a tocar el Steiner.
-¿Qué te parece?
-¿Opaco?
-¿Opaco en el sentido de que no tiene proyección?
-No, opaco en el sentido contrario a brillante. También más bajo.
-¿Bajo? ¿Como así bajo?
-Más redondo-, decía mientras hacía un gesto indicando expansión, -¡qué difícil es esto de describirte el sonido!
-Pero bueno, describir el sonido es lo tuyo, ¿no?
Volví a cerrar los ojos mientras David tocaba una vez uno, otra vez el otro.
-No, David, no es bajo, quiero decir profundo. Opaco tampoco está bien; es que me parece que tu violín es más espigado, mientras el sonido de éste tiene contornos más lisos. Sobre todo los medios son muy potentes... En los agudos me parece que se pierde un poco.
El repertorio que tocaba David hacía énfasis en cubrir el mayor registro posible. Yo no sabía cómo describir lo que veía. Veía el sonido del Ornati como un rectángulo delgado que se expandía paralelo al cuerpo de David. Un rectángulo parejo pero con un contenido espigado. El Steiner en cambio tenía la forma de una cebolla, unos medios amplios y redondos pero con unos agudos finos, y unos bajos no del todo claros. Esa forma lisa me intrigaba, le daba al violín vida propia, un carácter que le faltaba al otro. Me imaginaba al rectángulo sentado juciosito entre los otros violines de la orquesta, sin expandirse demasiado, y a la vez responidendo meticulosamente a todos los requerimientos, mientras el Steiner era capaz de llenar una recámara de una manera acogedora.
-Me parece que al Steiner le puede faltar proyección en los agudos.
-¿A qué te refieres, al volumen o a los armónicos?
Me tomé un momento en responder:
-En volumen, pero también en armónicos. El sonido parece más fino en los agudos. Pero en los medios es todo lo contrario, es rico, amplio, generoso. Si se trata de gustos...
-Claro que se trata de gustos...
-...me gusta más el Steiner, tiene más personalidad. Pero me preocupan los agudos.
David se dispuso a buscar ejemplos con preponderancia de agudos. Lo interrumpí:
-¿Qué tanto se debe la falta de proyección a que el violín haya dejado de ser tocado por tanto tiempo? ¿Qué tanto depende de lo que tú puedas hacer con él? Es claro que estás mucho más familiarizado con el tuyo, mientras el otro lo tratas con cuidado...
David empezó a variar el repertorio para cubrir diferentes épocas. Aventuró una frase barroca, ricamente ornamentada, en el Ornati. Yo ya estaba saboreando el resultado en el Steiner y no me equivoqué. El Ornati, en cambio, era un instrumento más moderno, más moldeable a los diferentes repertorios, capaz de cubrir todo el registro con sorprendente homogeneidad y proyectándose ampliamente en un espacio que no ocupaba el lugar de otros. Ninguno parecía ser un instrumento solista.
El tiempo se agotaba y David no parecía convencerse. Yo no sabía qué más decirle. Para ese entonces mi cabeza se estaba haciendo un nudo, las palabras un enredo, y los violines me empezaron a sonar a violín. Buscaba desesperadamente el rectángulo, la cebolla, las espigas, la redondez, pero nada, violines y violines sonaban de todos los cubículos y se confundían con los sonidos que hacía David. Tuvo la idea de pedirle a otro violinista que le hiciera la prueba para escucharlos desde afuera, no ya con su cabeza recostada sobre la caja sonora. Cuando llegó el asistente de Sotheby's a recoger el violín, David le dijo:
-No creo que lo tome, no éste. Le falta proyección en los agudos, y aunque tiene una identidad interesante, en una situación de cámara debo competir con otros instrumentos.
Salí a caminar bajo la lluvia. Oía cada gota caer, cada carro pasar, los pies de la personas que me pasaban. Me acordé de la pregunta de Dan Leech-Wilkinson: ¿no era la escucha analítica una escucha artificial, una búsqueda por algo que pasaba desapercibido en cualquier otra situación? Pero sobre todo, ¿no sesgaría esa escucha artificial la escucha del analista, que terminaría escuchando donde no había nada que escuchar? Claro, de eso no cabía duda, son gajes del oficio. Pero por otro lado es esa escucha analítica, artificial y sesgada, la base para darle un sentido a eso que escuchamos. Porque no siempre basta decir 'me gusta esto o lo otro', sino también entender qué es eso que hace que algo me guste más.
P.D. El violín se vendió el día siguiente por £45,000.

5 Comments:
Estimada Ananay, qué me ha dado volver a leerte. Hace poco estuve en Colombia y le hablaba de ti a todo el que me escuchaba. ¿Sería posible entrevistarte? Avísame, ¿sí? Aquí tienes mis señas...
Eliseo Cardona
Editor El Sentinel
786-897-5963 cel.
954-385-7969
bluemonk@earthlink.net
Mil gracias.
Hola, yo empecé a leer tu blog cuando desapareciste por un tiempo de él. Ya sin esperanzas hice el link que tengo en el mío (www.mambobubu.blogspot.com)
y de repente estás otra vez escribiendo. Qué bueno, che!! Hace tiempo que creo que los blogs son como un libro que se actualiza y que si lleva 3 años escribiendo cosas que no son noticias de última hora es bueno leer lo anterior. Aunque no es fácil salir de lo urgente. Pasará lo mismo con la atención a nivel multimedial? Será preciso hacer una audiolectura más analítica? Mmmm, a mi tampoco me gusta el término "escucha reducida" que veo que no utilizás adrede. Yo creo que una buena escucha analítica es reducida por lo concentrada pero produce una atención más amplia del espectro audible.
La escucha de el sonido, frente a lo que suena, como cosa que produce el sonido o el significado de éste, es -según veo- rara entre los músicos. Pocos son los que se dan el lujo de escuchar -en el sentido en que lo diría Oliveros y hasta cierto punto Schaeffer.
Muchos oyen símplemente. La gran mayoría llevan la conciencia a lo que quieren o esperan entender de los eventos (ver Truax o Schafer) sonoros.
Es raro que algún músico por algo más que la convención (Suena a Steinway o a Bösendorfer o Pleyel, por ejemplo) o por el consejo de un experto logre decir que un instrumento es bueno...
La escucha analítica es un paso en la evolución de la escucha, después uno ampliará poco a poco el ancho de banda del sentido del oído, hasta que no le importe qué, ni como es lo que suena, sino el gozo estético que proviene del objeto.
Sí, Daniel. Además muchos creen que oyen y se dejan llevar por fetiches. Recuerdo a ciertos sabuesos "sabiondos" que se "indignaban" ante la aprobación de otros músicos y supuestos neófitos ante determinados eventos que calificaban de "desafinados" con onda tipo: "en serio te gustó? no sabés nada" o por el estilo. Es cierto que muchos intérpretes están tan "involucrados en la palabra violín" (no recuerdo la fuente, puede ser Kandinsky) que no captan verdaderamente el sonido del violín. Claro que es sólo una de las facetas de la música con intérpretes. El resto del juego (interpretación) es apasionante también. Sobretodo las metáforas sobre el cuerpo que surgen cuando se critica una interpretación.
hola como estas?, la verdad buscaba info hacerca de violines stainer y sus caracteristicas sonoras y me encando lo que escribiste. no soy de leer blogs pero el tuyo me encanto. hace unso meses empece aestudiar violin, me gustaria contactarme ustedes y charlar sobre estos temas. serxau@hotmail.com
Publicar un comentario
<< Home