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viernes, mayo 18, 2007

La bandera

Anoche fui a ver This is England de Shane Meadows. Fui a verla con Léonie, la inglesita pelirrojita con la que comparto casa. Durante encuentros fortuitos en la cocina, ya habíamos tenido la oportunidad de hablar un poco sobre la época de la peli, comienzos de los ochenta, con Margaret Thatcher al poder. Thatcher se hizo famosa por decir cosas como que la sociedad no existe, al mejor estilo darwinista, 'survival of the fittest'. Le parecía por ejemplo un escándalo subsidiar el transporte público porque cualquiera que tuviera más de 25 años y todavía andara en bus podía ser considerado un perdedor. Se suponía que la peli contaría historias sobre skinheads.

Entre muchas otras implicacions entretejidas en el escenario del 1983 inglés, la peli cuenta la historia de un niñito convirtiéndose en hombre en medio de una tormenta personal y política. Cuenta también la historia de Combo, un hombre atormentado que justifica sus frustraciones a través de una lógica perversa. La genuina pataleta de un niñito de doce años se convierte en la anticipación de la pataleta de un exconvicto de 30 con trágicas consecuencias. La impecable actuación de Combo revela en un instante magistral lo más profundo de su vulnerabilidad cuando deja dar paso a una tormenta mezcla de celos, odios y pasiones ideológicas falsamente forjadas.

Desde que estoy aquí en Londres, los casi ocho meses que llevo aquí, ando con mi propia pataleta metida en el cuerpo. Una pataleta porque ven las fotocopias y los cds quemados como un robo, una pataleta por los productos con estampa fairtrade, una pataleta por lo que hay dentro de los museos, por los souvenirs que la reina trae para decorar sus parques, una pataleta porque cada vez que creo decir algo que para mí es importante, siento que me miran desde arriba, desde la blancura imperial inglesa.

La pataleta ha ido en aumento desde que empecé a leer sobre el trabajo etnográfico. Los primeros intentos, a comienzos del siglo pasado, tratando de volcar todo un sistema de representación propio sobre otros sistemas y juzgando esos otros sistemas a partir de su propio sistema. No, eso no funciona; hay una falla inherente en ese intento, da fácilmente paso a juicios de valor infundados. A partir de Boas, desde los treintas o cuarentas, entonces ya no más, ahora se trata de entender los sistemas a partir de sus propios valores. Había que sumergirse en la otra cultura, tratar de entenderla desde adentro, como si uno de alguna manera pudiera desprenderse de sus valores. Además una vez el investigador llega con su gorrito de safari y demás parafernalia, ya nada vuelve a ser igual. Y bueno, la siguiente etapa, la etapa que me tocó a mí: ¿igual a qué? ¿a lo que era antes? ¿antes de qué? ¿había algo sólido, algo fijo ahí, algo así como una 'cultura', que ahora está siendo transgredida? ¿puedo decir sin arrogancia que estaría en mí alterar algo? ¿no es la manera como esas otras personas me tratan, su manera de tratar al mundo, su manera de ser? ¿qué vengo yo a ser en todo esto, entonces? ¿cómo me represento yo a mí misma? ¿quién soy yo para decir algo sobre los otros? Preguntas y preguntas que sólo llevan a la locura.

Ver esta peli tuvo algo de refrescante. De sentirme algo así como una víctima del postcolonialismo, o de una investigadora de otros, de la extraña en un mundo de sobereentendidos tácitos que todavía tengo que penetrar, pasé a ser una del montón. No es porque sea una supuesta tercermundista víctima del establecimiento, no es porque no sea blanca (déjate de creer blanca, me dijo John, el negro papasito que vivía en mi edificio, tú eres más negra que blanca), no es porque tomo notas en español durante el trabajo de campo que soy la otra. El sentimiento de inconformismo está en todos de alguna manera. Cada uno tiene su historia, sus historias que contar, sus miedos, sus resentimientos, sus sueños, sus ideales, sus propias torturas. Cada uno quiere entender al otro, cada uno está metido en este mundo, aquí en Londres, en Perth, en Bogotá, en Bruselas, Boston, Nueva York, Freiburg, Portrush, Oxford, Pasto, cada uno está tratando de hacer mejor lo que sea que esté haciendo.

Shaun finalmente entiende que toda esta lora no es lo que el papá quería. Va a su escondite preferido y se deshace de la bandera que le trajo tantos problemas. De la bandera.

1 Comments:

Anonymous Anónimo comenta...

ai salsa de tomate?
donde es les guappas con des tangas?!

7:31 AM  

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