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miércoles, octubre 04, 2006

La música de los discos

En Nueva York conocí a Daniel Beliavsky, un pianista que tiene el privilegio de estudiar en la casa matriz de Steinway. Fue allá donde lo oí tocar antes de que salieramos a almorzar. Como muchas veces frente a un toque impresionante, me deparé ante una situación de incredulidad cuyo trasfondo conozco muy bien. Al igual que la mayoría de personas nacidas a partir de la mitad del siglo pasado o talvez unas décadas antes, mi primer contacto con la música fue a través de grabaciones. Como mi papá estaba decidido en convertirme al menos en una melómana, antes de que pudiéramos darnos el lujo de ir a un concierto semanal, ya había oído bastante. Así que cuando eso sucedió, me deparé frente a una situación extraña. Me di cuenta de que la música que salía de los discos, no salía simplemente de los discos: tenía que haber sido grabada por alguien. Alguien como ese ser sobrenatural que ahora veía sobre la tarima tocando aquello que tocaban los discos. Sin errores, sin enmiendas.

Me pasaría una y otra vez, siempre frente a interpretaciones extraordinarias, tan extraordinarias que sólo podían venir de discos. Saber que efectivamente existen personas que tocan como tocan los discos es algo que me sigue deslumbrando. Lo que no sospechaba y es lo que vengo a descubrir ingenuamente sólo hasta ahora, es que tocar como se toca en los discos se ha convertido con el paso del tiempo literalmente en una hazaña. Glenn Gould al darse cuento de ello dejó simplemente de dar conciertos en vivo. Pero Glenn Gould representaba un caso extremo de consciencia tecnológica, por lo menos en lo referente a un intérprete de su época. De hecho fue uno de los primeros en interesarse activamente por la inclusión de la tecnología en el proceso de interpretación. No se trataba entonces simplemente de recrear la situación sonora de un espectador sentado en el mejor puesto de la sala de conciertos, sino de utilizar los micrófonos de tal manera que el propio proceso de grabación fuera expresivo de un estilo particular. Y no sólo la grabación, sino también la edición y todas las posibilidades técnicas implícitas en la post-producción.

Steve Reich, me contaba Aquiles este fin de semana, tuvo una experiencia similar a la mía, pero como compositor, una salida realmente interesante. Como sus referencias musicales provenían predominantemente de grabaciones, al componer su música, música en vivo, empezó a buscar el tipo de sonoridades imposibles en una situación natural: voces finamente centradas, sobreponiéndose a un gran conjunto orquestal, percusiones moviéndose en el espacio, pianísimos imposibles de lograr y otros trucos que sólo un buen conocimiento tecnológico puede lograr. Evidentemente Steve Reich cuenta con él y a estas alturas, seguramente también con más de un ingeniero de sonido para colocar los micrófonos correctamente y un intérprete en la consola, dedicado exclusivamente a mezclar.

¿Qué estaremos enfrentando? ¿Hasta dónde podremos creer en lo que vemos? ¿Qué tan engañada está nuestra escucha? ¿Qué son esas superobras que nos venden empacadas en los discos? Pero sobre todo, ¿qué posibilidades expresivas nos permite la tecnología? ¿Hasta qué punto es posible involucrar la tecnología en el proceso interpretativo sin falsear completamente la labor física del toque? Y bueno, ¿cuánto es 'completamente' si ni siquiera podemos estar seguros de que nos demos cuenta, si todo este boom tecnológico nos ha llegado de una manera tan gradual?

5 Comments:

Anonymous icterus comenta...

escuchate a nikhil banerjee

10:44 PM  
Anonymous Anónimo comenta...

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3:38 AM  
Blogger Spirit comenta...

Very good idea. Similar to a discussion I saw on this Guide Travel.

3:24 PM  
Blogger Irving comenta...

La idea de glenn gould no paraba en el trabajo de estudio, él aspiraba a que cada persona según gustos y caprichos, pudiera desde su reproductor manejar el sonido. Un ecualizador lo tiene hasta el más rústico de los radios hoy en día, pero al parecer son pocos los interesados en jugar con ellos. Gould pecó por ingenuo. Un amigo del colegio me decía hace un buen tiempo, que no entendía para qué sacaban discos de bandas en vivo, sabiendo que todo sonaba terrible y que lo único que valía la pena era comprar los discos de estudio, esos donde todo es perfección. Su opinion tambien es ingenua. La plata que mueven las presentaciones en vivo de las "estrellas" musicales del momento es demasiada como para despreciar el afecto que tiene la gente a ellas. Creo que sólo en la llamada música clásica se da el fenómeno de querer escuchar lo de los discos, tal vez porque las grabaciones de música clásica conservan, a pesar de los trabajos de posproducción, ese elemento vivo que mi amigo despreciaba, pues uno puede asegurar que lo que suena, fue lo que se tocó durante la grabación, y eso se está convirtiendo en rareza, los grandes artífices de las tendencias en cuanto a qué nos gusta oír, y de qué manera, son los ingenieros de sonido y los maestros de la mezcla y la masterización. A veces es duro pensarlo, pero sin ser puristas, tambien es bueno saber que hay gente que toca, como tocó en los discos. Un disco de Andras schiff, con música de Schumann, fue grabado en vivo parar ecm, el resultado es sorprendente, no sólo por la pulcritud casi inhumana exhibida por el pianista, sino por la calidad del sonido. Tal vez la combinación de gran interprete con gran ingeniero sea la combinación perfecta y la que puede dejar contentos a unos y a otros.

9:06 PM  
Anonymous Anónimo comenta...

Un comentario no muy elaborado de una persona que nada tiene que ver con la musica clasica. El estudio ha servido a muchos como instrumento: Miles Davis, Beatles, Jimi Hendrix, lograron piezas que nunca se pudieron tocar en vivo.

Y un comentario sobre el formato. El fromato tambien cambio la musica, el caso mas impresionante es el LP cuando aparecio a finales de los años 50 permitio piezas mas largas. Algo muy importate en la musica improvisada y el jazz. Mientras que solo podemos esuchar un solo de Charlie Parker por unos segundos, nos quedaron minutos enteros de Coltrane. Solo sabran los que vieron a Parker en vivo si su temas eran de tres minutos.

2:28 PM  

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